Campus Científicos de Verano 2016

Andrea Martínez

Este verano tuve la suerte de participar en uno de los proyectos de los Campus Científicos de verano, “Corte y confección del ADN”, de la Universidad de Teatinos en Málaga.
Fue una gran experiencia poder conocer de primera mano la realidad de trabajar en un laboratorio junto a personas especializadas en ello. Mi proyecto consistió en introducir un gen en el ADN de una bacteria para después clonarla y en diferenciar un gen entre nosotros. Pero no solo hicimos prácticas, también visitamos la ciudad de Málaga y hasta tuvimos una tarde libre en la playa. Además, los profesores y las monitoras fueron muy amables en todo momento y conocí a mucha gente de toda España con la que todavía sigo en contacto.

Laura Contreras

El verano pasado tuve el privilegio de poder asistir a uno de los campus científicos de verano. En concreto, realicé el proyecto titulado “Introducción a la investigación oceanográfica” que organizaba el Campus de Excelencia CEIMAR de la Universidad de Cádiz. Durante mi estancia allí, nos dedicábamos por las mañanas a realizar el proyecto. El primer día, tras unas clases teóricas sobre buceo en las que pudimos conocer el equipo utilizado para esta actividad y distintas mezclas de gases, realizamos una inmersión de buceo con botellas en la piscina de la universidad. Fue una experiencia totalmente nueva de la que me llevo grandes recuerdos. El día siguiente, nos subimos a bordo del buque UCádiz para recoger muestras de agua y de plancton a distintas profundidades, tanto dentro como fuera de la bahía de Cádiz. El objetivo de ello era realizar los días posteriores análisis de dichas muestras. Fuimos capaces de medir la salinidad, la turbidez, el pH y la absorbancia del agua, entre otros parámetros físicos y químicos, además de descubrir una gran cantidad de seres vivos, desconocidos para nosotros hasta entonces, en las muestras de plancton marino.
Pero no todo fue estudio y ciencias. Por las tardes, los compañeros de todos los proyectos en desarrollo en mi turno nos reuníamos para realizar actividades, como kayaking, surf, paddle-boarding y alguna excursión animada por la ciudad de Cádiz, entre otras. Todas las noches, además, realizábamos juegos preparados por los monitores y conocíamos nuevas facetas de nuestros compañeros.
Sin duda, los mejores recuerdos que me llevo del campus son aquellos de los amigos que he hecho, con los que mantengo el contacto. Veníamos de todas partes de España y conocer las distintas costumbres, acentos y peculiaridades de cada lugar fue una experiencia muy interesante y que no dudaría en repetir. Recomendaría asistir a estos campus científicos a cualquiera, es una semana inolvidable.

Laura González

Cuando me seleccionaron para ir a Salamanca, al proyecto “La unidad de la vida: La célula”, no me lo podía creer, ha sido una experiencia que repetiría mil veces. Nos alojamos en el colegio mayor de Oviedo, donde también había gente de otros tres proyectos distintos, y estuvimos a cargo de unas monitoras muy agradables. Mi proyecto consistió en averiguar las proteínas que tenían un cultivo de células con el método del Western Blot (Extrayendo las proteínas de las células, determinando la concentración, haciendo una electroforesis...) Fue genial el poder ver como es el trabajo de laboratorio tan de cerca (adjunto dos fotos). Pero eso no fue todo, las clases eran solo por la mañana, y después de estas hicimos de todo: tuvimos tiempo para visitar la ciudad de Salamanca y comprar algunos recuerdos, un show nocturno de física, varios juegos y actividades de ocio... e incluso tiempo libre, en el que pudimos conocer mejor a la gente de los otros tres proyectos (eramos 40 personas en total) y nos hicimos todos muy amigos, de hecho, aún seguimos en contacto. El último día se realizaron las exposiciones por grupos y nos entregaron los diplomas. En definitiva, es una experiencia que le recomiendo a todo el mundo porque es genial, tanto por todo lo que aprendes, como por la gente que conoces.

Miriam Hernández

El pasado mes de julio tuve la gran suerte de poder asistir a los Campus Científicos de Verano. Mi campus, “El agua, un recurso a tratar y cuidar”, se desarrolló en la Universidad de Extremadura (Badajoz). Yo lo definiría como una experiencia única e increíble, ya que se trabaja en laboratorios con doctores en diferentes ramas de la química que se dedican a la investigación y se aprende muchísimo, pero no solo por eso, sino porque conoces a grandes personas que tienen mucho en común contigo. Aún mantengo contacto con todos ellos. El campus se desarrolló durante 7 días, siendo el primero y el último de presentación y despedida.
Por las mañanas acudíamos a la Universidad para desarrollar las actividades programadas que en mi caso fueron: Determinación de dureza del agua, características fisicoquímicas del agua, esta actividad fue la que más me gustó, eliminación de contaminantes del agua, mediante radiación solar y lámparas UVA, tratamiento primario, secundario y terciario del agua y por último una visita a una potabilizadora. Para todas ellas trabajamos en laboratorios realizando experimentos.
Durante las tardes y las noches disfrutamos de otras actividades, en mi caso: visita guiada a la ciudad, tiempo de piscina y ocio, juegos científicos y una gran gymkana celebrada la última noche.
En definitiva, fue una experiencia que ojalá pudiese repetir y que sin duda alguna la recomiendo a todo aquel que esté interesado en la ciencia.

Galería de Fotos

Campamentos Científicos de Verano 2016
Campamentos Científicos Verano 2016
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